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Noelia Hazim y el rumor que terminó chocando con la realidad: cuando una versión política se presenta como certeza

Noelia Hazim y el rumor que terminó chocando con la realidad: cuando una versión política se presenta como certeza

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Administrador HESADMINISTRADOR HES/30 SEPT DE 2026/1 MIN/visibility8 VISTAS
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Hay una diferencia enorme entre analizar el tablero político, interpretar señales y afirmar que una decisión ya está tomada.

Y en política, esa diferencia importa.

La reciente versión difundida por la comunicadora Noelia Hazim sobre el supuesto retiro de Raquel Peña de la carrera presidencial del PRM y su eventual respaldo a David Collado quedó enfrentada, apenas días después, con una declaración directa del propio equipo político de la vicepresidenta: Raquel Peña mantiene activo su proyecto político y prepara recorridos nacionales rumbo al 2028. (Diario Libre)

Eso no significa necesariamente que Hazim haya inventado deliberadamente la información. Tampoco significa que todos los movimientos políticos que describió fueran inexistentes.

Significa algo más interesante:

una versión política fue presentada con un nivel de seguridad que los hechos posteriores no terminaron de sostener.

Y ahí comienza el verdadero análisis.

El problema no es equivocarse. El problema es vender interpretación como información confirmada

En septiembre se produjo un movimiento real alrededor del proyecto de Raquel Peña.

Varios dirigentes que habían estado vinculados a su entorno —entre ellos Víctor Atallah, Julio Landrón, Mario Lama y Guillermo Lama— pasaron a expresar respaldo a David Collado. Esa información fue reportada por distintos medios. (El Pregonero)

Además, hubo reportes sobre reuniones del entorno político de Peña para evaluar el futuro de su proyecto.

Es decir: había elementos reales sobre los cuales construir una hipótesis.

Pero una hipótesis no es una decisión oficial.

Y mucho menos es una decisión irreversible.

El salto problemático aparece cuando de:

“Hay dirigentes del entorno de Raquel que están pasando a apoyar a Collado”

se pasa a:

“Raquel Peña decidió retirarse y apoyará a David Collado”.

Son dos afirmaciones completamente diferentes.

La primera tenía hechos que podían ser observados.

La segunda necesitaba una confirmación.

Y esa confirmación no llegó.

Por el contrario, el 29 de septiembre el director operativo del equipo político de Peña, Elvys Duarte, afirmó que el proyecto continúa y que la vicepresidenta seguirá desarrollándolo. Diario Libre reportó que el equipo prepara encuentros con dirigentes del PRM y recorridos por distintas localidades. (Diario Libre)

La frase de Duarte fue todavía más directa:

“Raquel se apoyará a ella misma. Ella seguirá su proyecto.” (EL TESTIGO)

Entonces tenemos una situación bastante sencilla de explicar.

La estructura alrededor de Raquel se movió. Pero Raquel no anunció su retiro.

Eso son dos cosas distintas.

¿Entonces de dónde salió la versión?

Aquí está la parte que merece más atención.

La versión de Hazim no apareció completamente desconectada de la realidad.

Había movimientos políticos que podían alimentar esa interpretación.

En septiembre, figuras vinculadas anteriormente al entorno de Peña comenzaron a incorporarse al proyecto de Collado. Y algunos medios reportaron que el equipo de la vicepresidenta estaba evaluando escenarios sobre el futuro de su proyecto. (El Pregonero)

Por tanto, había una historia que contar.

Lo cuestionable es convertir esa historia en una conclusión definitiva antes de que los protagonistas la confirmaran.

Porque una cosa es decir:

“Todo apunta a que Raquel podría retirarse”.

Y otra muy diferente:

“Raquel se retira y apoyará a Collado”.

La primera es análisis.

La segunda requiere información de primera mano.

Y cuando la segunda termina contradicha públicamente por el equipo directamente involucrado, la credibilidad de la fuente queda necesariamente sometida a escrutinio.

Y aquí aparece Noelia Hazim

Lo verdaderamente interesante no es solamente si Noelia Hazim acertó o se equivocó.

La pregunta es qué tipo de papel está jugando dentro de la conversación política dominicana.

Porque una cosa es ser una comunicadora que comenta política.

Otra es convertirse progresivamente en una fuente que coloca determinadas narrativas dentro de la conversación pública.

Y aquí hay que ser cuidadosos.

No tenemos evidencia suficiente para afirmar que Hazim recibe instrucciones de un proyecto político específico, que trabaja formalmente para un candidato o que sus comentarios obedecen a un acuerdo.

Eso sería especulación.

Pero sí podemos analizar el contenido público de sus intervenciones y preguntarnos si existe una tendencia.

Y ahí es donde aparece un fenómeno que merece discusión:

la repetición de determinadas narrativas alrededor del escenario interno del PRM puede producir la percepción de que algunos proyectos están siendo colocados en el centro de la conversación.

Eso no demuestra coordinación.

Pero sí demuestra que el contenido tiene un efecto político.

La política también se gana controlando la conversación

Esta es una de las cosas que muchas veces se pierde de vista.

Una primaria no comienza el día que la Junta Central Electoral abre un proceso.

Comienza mucho antes.

Comienza cuando determinados nombres empiezan a aparecer todos los días.

Cuando se habla de quién suma.

Quién se va.

Quién abandona.

Quién negocia.

Quién tiene empresarios.

Quién tiene dirigentes.

Quién tiene estructura.

Quién está creciendo.

Quién supuestamente se retirará.

Quién supuestamente apoyará a quién.

Ese proceso construye una percepción.

Y la percepción puede convertirse en un activo político.

Por eso, cuando una comunicadora coloca una versión de alto impacto en circulación, no necesariamente tiene que estar haciendo campaña para producir un efecto político.

La propia conversación puede beneficiar a determinados actores.

Pero eso no significa que la comunicadora esté necesariamente actuando por instrucciones de alguien.

La diferencia entre ambas cosas es fundamental.

El problema con las posturas “mecánicas”

Hay otro fenómeno que resulta todavía más interesante.

Una opinión política puede ser fuerte, polémica, equivocada o acertada.

Pero normalmente conserva algo:

personalidad.

Tiene dudas.

Tiene contradicciones.

Tiene preguntas.

Tiene argumentos que pueden cambiar cuando aparecen nuevos datos.

Cuando, en cambio, las intervenciones comienzan a parecer construidas alrededor de una misma narrativa —quién sube, quién baja, quién se retira, quién se suma, quién tiene posibilidades— la opinión puede empezar a percibirse menos como espontánea y más como una pieza dentro de una conversación política previamente estructurada.

Y aquí es donde, editorialmente, vale hacerse la pregunta:

¿Estamos escuchando análisis político o estamos consumiendo posicionamiento político presentado como análisis?

No es una acusación.

Es una pregunta legítima para cualquier comunicador que entra profundamente en la cobertura de una competencia interna.

Y el caso Raquel demuestra por qué hay que tener cuidado

Porque apenas unos días después de las versiones sobre su salida, el equipo de Peña salió públicamente a decir exactamente lo contrario.

No solamente negó el retiro.

Anunció actividad política.

Según Diario Libre, el equipo prepara encuentros con dirigentes del PRM y recorridos por diferentes puntos del país. (Diario Libre)

Además, el equipo reorganizó funciones alrededor del proyecto, incluyendo a Daniel Rivera como vocero y a Mayra Jiménez como directora ejecutiva, según Listín Diario. (Listín Diario)

Es decir:

si Raquel estaba saliendo del juego, alguien olvidó avisarle a su propio equipo político.

Y esa es probablemente la parte más incómoda de toda esta historia.

Porque la política puede estar llena de negociaciones secretas, conversaciones privadas y movimientos que todavía no se anuncian.

Pero cuando el propio equipo de una figura dice públicamente:

“seguimos”,

el periodista tiene dos caminos.

Puede insistir en que sabe que se van.

O puede reconocer que la información disponible cambió.

Ese segundo camino suele ser menos espectacular.

Pero es mucho más serio.

¿Y qué pasa con los respaldos hacia David Collado?

Aquí tampoco conviene negar lo evidente.

David Collado sí ha recibido respaldos importantes dentro del PRM.

Eso está documentado.

Víctor Atallah, Julio Landrón, Mario Lama, Guillermo Lama y Juan Manuel Méndez aparecieron entre las figuras que expresaron apoyo a sus aspiraciones. (Acento)

Por tanto, decir que existía una corriente de dirigentes vinculados anteriormente a Peña acercándose a Collado no era una fantasía.

El problema aparece cuando esa realidad se utiliza para concluir automáticamente que Raquel Peña también se mueve hacia Collado.

La política dominicana está llena de ejemplos donde una estructura se fragmenta mientras su principal figura mantiene una posición diferente.

Los dirigentes tienen intereses propios.

Las relaciones cambian.

Las alianzas cambian.

Los proyectos pueden dividirse.

Y una persona puede abandonar un proyecto sin que el líder del proyecto abandone el suyo.

La credibilidad se construye cuando también se reconoce el error

Aquí está mi principal cuestionamiento a Hazim.

No es que haya cometido un error.

Todos los periodistas, comentaristas y analistas pueden equivocarse.

El problema sería que después de que los acontecimientos contradicen una versión presentada como prácticamente decidida, se continúe hablando como si nada hubiera pasado.

Porque si se afirma:

“Raquel se retira y apoyará a Collado”

y posteriormente su equipo responde:

“Raquel se apoyará a ella misma”, (El Avance)

entonces hay que volver al punto cero.

¿Qué pasó?

¿La negociación se cayó?

¿La decisión nunca existió?

¿Alguien filtró una posibilidad como si fuera una decisión?

¿La estructura estaba evaluando un escenario que finalmente no fue aprobado?

Esas son las preguntas periodísticas.

El problema de convertirse en “fuente de los movimientos”

Hay algo más delicado.

Cuando un comunicador adquiere capacidad para instalar nombres, acuerdos y supuestas negociaciones en la conversación pública, aumenta su influencia.

Pero también aumenta su responsabilidad.

Porque una persona con audiencia puede decir:

“Yo creo que va a pasar esto”.

Eso es opinión.

Pero si dice:

“Esto ya está decidido”.

el público tiene derecho a preguntar:

¿Cuál es la fuente?

¿Una conversación?

¿Un dirigente?

¿Un equipo de campaña?

¿Una filtración?

¿Un empresario?

¿Una percepción?

¿O simplemente una interpretación?

En política, esas diferencias son enormes.

Y aquí es donde Noelia necesita responder, no nosotros

No hace falta ridiculizar personalmente a Noelia Hazim.

Los hechos ya generaron una situación suficientemente incómoda.

Ella difundió una versión sobre el futuro político de Raquel Peña.

El equipo de Raquel salió posteriormente a decir que el proyecto continúa y que prepara una nueva etapa de actividad territorial. (Diario Libre)

Ahora la pregunta natural es:

¿Qué cambió entre una versión y la otra?

Esa es la pregunta que debería responder cualquier comunicador que pretenda convertirse en referencia para entender la política interna del PRM.

¿Existe un interés detrás de sus comentarios?

Aquí también debemos separar hechos de percepción.

No hay evidencia pública suficiente, al menos en las fuentes revisadas, para afirmar que Noelia Hazim esté actuando bajo órdenes de David Collado, Raquel Peña, Carolina Mejía o cualquier otro proyecto.

No podemos convertir una sospecha en una acusación.

Pero sí podemos observar el fenómeno comunicacional.

Si determinadas intervenciones terminan favoreciendo sistemáticamente la visibilidad de una narrativa política, el público tiene derecho a preguntarse si estamos frente a:

  • análisis independiente;

  • información obtenida de fuentes internas;

  • interpretación personal;

  • reproducción de una narrativa de terceros;

  • o una combinación de las anteriores.

Y esa distinción es particularmente importante cuando la carrera interna del PRM apenas comienza a reorganizarse.

Porque el verdadero poder no siempre está en decir quién va a ganar

A veces está en decidir de quién se habla.

Si durante semanas la conversación pública gira alrededor de David Collado, Raquel Peña, Carolina Mejía y Wellington Arnaud, esos nombres ocupan espacio mental.

Si todos los días aparece una nueva versión sobre alianzas, retiros y acuerdos, la audiencia comienza a construir un mapa político basado no solamente en hechos, sino también en narrativas.

Y ahí los comunicadores adquieren una responsabilidad enorme.

Porque pueden convertirse, voluntaria o involuntariamente, en parte del proceso mediante el cual un proyecto político adquiere percepción de fuerza.

La lección de esta historia

Noelia Hazim no queda descalificada como comunicadora porque una información política no haya terminado ocurriendo como fue planteada.

Pero esta vez su versión quedó seriamente cuestionada por una respuesta directa del equipo político de Raquel Peña.

Y eso obliga a bajar la velocidad.

Porque el periodismo político no consiste solamente en llegar primero.

Consiste también en saber distinguir entre una filtración, una negociación, una posibilidad y una decisión tomada.

Y en esta historia esa frontera parece haberse cruzado demasiado rápido.

Raquel Peña, por ahora, no se retiró.

Su equipo dice que continúa.

Está preparando recorridos.

Está reorganizando su estructura.

Y está tratando de convertir su proyecto en presencia territorial. (Diario Libre)

Así que queda una pregunta mucho más interesante que el supuesto retiro:

¿Quién está construyendo realmente la narrativa de la primaria del PRM: los aspirantes, sus equipos o los comunicadores que cuentan —y a veces adelantan— sus movimientos?

Porque en política, quien controla la conversación no necesariamente controla la primaria.

Pero sí puede influir en qué piensa la gente que está ocurriendo.

Y ahí es donde comienza el verdadero poder de la comunicación política.

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