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Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader: cuatro gobiernos, una educación que sigue fracasando

Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader: cuatro gobiernos, una educación que sigue fracasando

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República Dominicana no puede seguir gastando más y aprendiendo menos

Hay una frase que puede sonar provocadora, pero que los resultados internacionales obligan a discutir con seriedad: República Dominicana tiene un problema profundo de aprendizaje que ningún gobierno ha logrado resolver.

Leonel Fernández pudo hacer y no hizo lo suficiente.

Hipólito Mejía no tuvo siquiera la oportunidad de ser evaluado por PISA, porque República Dominicana todavía no participaba en esa prueba.

Danilo Medina recibió el sistema educativo con grandes expectativas, pero durante su administración los resultados de PISA 2015 y 2018 mostraron un desempeño extremadamente bajo y, en lectura, incluso un retroceso.

Luis Abinader prometió transformar la educación y logró una recuperación importante en PISA 2022, pero los resultados de PISA 2025, publicados el 8 de septiembre de 2026, muestran que esa recuperación prácticamente se estancó.

Y ese es el verdadero problema.

Han cambiado los presidentes, han cambiado los ministros, han aumentado los recursos y han cambiado los discursos, pero el aprendizaje fundamental de nuestros estudiantes continúa en niveles alarmantemente bajos.

Primero, una precisión: PISA no mide a todo el país

Decir que República Dominicana es un país de “analfabetos funcionales” es una afirmación de opinión, no una conclusión literal de PISA.

PISA evalúa a estudiantes de 15 años, no a toda la población. Examina principalmente matemáticas, lectura y ciencias, y busca determinar si los estudiantes pueden utilizar sus conocimientos para resolver problemas, pensar críticamente y desenvolverse ante situaciones de la vida real. (OECD)

Pero los resultados son suficientemente malos como para que la expresión deje de ser solamente retórica.

En PISA 2025, apenas 23% de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel mínimo de competencia en lectura; en ciencias lo hizo 26% y en matemáticas apenas 9%. Es decir, aproximadamente 91% quedó por debajo del nivel 2 en matemáticas. (OECD)

Eso sí permite hablar de una crisis estructural de aprendizaje.

El problema comenzó antes de PISA

Aquí hay que ser justos con la cronología.

La República Dominicana participó por primera vez en PISA en 2015, durante el segundo gobierno de Danilo Medina. Por eso no existe un resultado PISA que permita decir cuánto obtuvo el país durante los gobiernos de Hipólito Mejía (2000-2004) o Leonel Fernández (2004-2012).

No podemos inventar una comparación que los datos no permiten.

Pero eso tampoco significa que esos gobiernos estén fuera del debate.

La educación dominicana ya arrastraba deficiencias estructurales mucho antes de 2015: baja calidad de los aprendizajes, problemas de formación docente, desigualdad educativa y una enorme distancia entre escolarización y aprendizaje efectivo.

PISA simplemente comenzó a ponerle números internacionales al problema.

Danilo Medina: mucho dinero, pero PISA no mostró el milagro

Danilo Medina gobernó durante ocho años, entre 2012 y 2020.

Y su administración estuvo marcada por una de las mayores apuestas presupuestarias de la historia dominicana: el 4% del PIB para educación.

La expectativa era enorme.

Si el país iba a gastar una cantidad de recursos sin precedentes, era razonable esperar una transformación significativa de los aprendizajes.

Pero llegó PISA 2015.

República Dominicana obtuvo:

PISALecturaMatemáticasCiencias2015 — Danilo Medina358328332

En la medición de 2015, República Dominicana quedó entre los sistemas de peor desempeño de la evaluación; la OCDE registró 332 puntos en ciencias, 358 en lectura y 328 en matemáticas. (OECD)

Entonces llegó PISA 2018.

Y el resultado fue todavía más incómodo:

PISALecturaMatemáticasCiencias2018 — Danilo Medina342325336

La lectura cayó 16 puntos respecto de 2015. Matemáticas bajó 3 puntos y ciencias aumentó apenas 4. La propia OCDE describió la trayectoria de lectura como descendente y las de matemáticas y ciencias como estables. (OECD)

Es decir:

El 4% produjo una revolución en el gasto, pero no produjo una revolución equivalente en el aprendizaje.

Y ese debería ser uno de los grandes fracasos que la República Dominicana todavía no ha querido discutir con suficiente honestidad.

¿Y qué pasó con Leonel Fernández?

Aquí aparece una paradoja.

Leonel Fernández gobernó durante dos períodos no consecutivos: 1996-2000 y 2004-2012.

Durante su segundo período, República Dominicana comenzó a experimentar una expansión económica importante y hubo inversiones en infraestructura, tecnología y programas sociales.

Pero el país no participaba todavía en PISA.

Por eso sería intelectualmente deshonesto decir:

“Leonel obtuvo tantos puntos”.

No los obtuvo porque no hubo evaluación PISA durante su administración.

Pero sí podemos formular la pregunta política:

¿Qué sistema educativo dejó el país al terminar su segundo mandato en 2012?

La generación que llegó a PISA 2015 había pasado buena parte de su trayectoria escolar bajo gobiernos anteriores, incluido el de Leonel.

Por tanto, el desastre de 2015 tampoco puede atribuirse exclusivamente a Danilo Medina.

Y aquí está una de las conclusiones más importantes:

La crisis educativa dominicana es demasiado profunda para explicarla culpando exclusivamente a un presidente.

Abinader llegó prometiendo cambiarlo

Luis Abinader asumió la Presidencia en 2020.

Recibió un sistema educativo golpeado por la pandemia y, posteriormente, impulsó políticas para recuperar los aprendizajes.

En 2022 llegó una buena noticia.

Los resultados mejoraron en las tres áreas:

PISALecturaMatemáticasCiencias20183423253362022 — Abinader351339360

La mejoría fue real.

Matemáticas aumentó 14 puntos respecto de 2018; lectura subió 9 y ciencias 25. La OCDE confirmó que los tres resultados fueron superiores a 2018. (OECD)

El Gobierno de Abinader tenía entonces argumentos para decir:

“Estamos cambiando la tendencia”.

Y, efectivamente, la tendencia mejoró.

Pero faltaba una prueba.

PISA 2025.

PISA 2025: el problema no se resolvió

Los resultados fueron publicados ayer, 8 de septiembre de 2026.

Y aquí aparece el dato que debería provocar una discusión nacional.

República Dominicana obtuvo:

AñoLecturaMatemáticasCiencias2015358328332201834232533620223513393602025346339361

Los datos de 2025 muestran 339 en matemáticas, 346 en lectura y 361 en ciencias. (OECD)

¿Qué significa?

Que entre 2022 y 2025:

Matemáticas: 339 → 339.

Ciencias: 360 → 361.

Lectura: 351 → 346.

La OCDE concluye que los resultados de 2025 fueron aproximadamente iguales a los de 2022 en las tres áreas; matemáticas y ciencias permanecieron por encima de 2015 y 2018, mientras lectura se mantuvo prácticamente estable después de la caída de 2018. (OECD)

Por tanto, hay que reconocer dos cosas simultáneamente:

Abinader logró mejorar respecto de 2018.

Pero no logró consolidar un salto adicional entre 2022 y 2025.

La verdadera tragedia está en matemáticas

Aquí la discusión deja de ser política y se convierte en educativa.

En PISA 2025, solamente 9% de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel 2 o superior en matemáticas.

La media de la OCDE fue 65%. (OECD)

Eso significa que alrededor de 91 de cada 100 estudiantes dominicanos de 15 años no alcanzaron siquiera el nivel básico de competencia matemática definido por PISA.

Y esto es devastador.

Porque estamos hablando de jóvenes que están a las puertas de la educación superior, del mercado laboral y de la vida adulta.

No estamos hablando de niños de primer grado.

En lectura tampoco estamos para celebrar

Solo 23% de los estudiantes alcanzó el nivel 2 o superior en lectura.

La media de la OCDE fue 69%. (OECD)

Y hay un dato todavía más preocupante:

casi ningún estudiante dominicano alcanzó los niveles más altos de desempeño en lectura.

PISA define esos niveles superiores como la capacidad de comprender textos extensos, manejar conceptos abstractos y distinguir entre hechos y opiniones a partir de información implícita. (OECD)

¿No debería preocuparnos esto en una sociedad donde todos hablamos de desinformación, pensamiento crítico, democracia y redes sociales?

¿Cómo queremos ciudadanos capaces de distinguir una noticia falsa de una verdadera si el sistema educativo tiene dificultades para lograr que la mayoría alcance competencias básicas de lectura?

Y entonces llegamos a la pregunta incómoda

¿Qué hicieron nuestros presidentes?

Leonel Fernández: gobernó sin que República Dominicana participara en PISA. Tuvo años suficientes para transformar estructuralmente la educación, pero el país llegó a 2015 con resultados desastrosos.

Danilo Medina: recibió el 4% del PIB para educación y convirtió la inversión educativa en una de las grandes banderas de su gobierno. Pero PISA 2015 y 2018 no mostraron la transformación prometida; en lectura incluso hubo un deterioro considerable.

Luis Abinader: recibió un sistema golpeado por la pandemia y logró mejorar los resultados de 2018 a 2022. Pero PISA 2025 muestra que la mejoría se estancó: matemáticas permaneció en 339, ciencias en 361 y lectura cayó a 346. (OECD)

Y Hipólito Mejía, aunque debe formar parte de la discusión histórica, no puede ser evaluado mediante PISA porque el país todavía no participaba en esa prueba.

El fracaso no es de un solo presidente

Y aquí quiero ser más crítico que el discurso partidario.

Es demasiado fácil decir:

“Leonel fue el culpable”.

O:

“Danilo destruyó la educación”.

O:

“Abinader fracasó”.

La realidad es peor.

Han fracasado como sistema.

Porque los problemas educativos sobreviven a los gobiernos.

Cambian los ministros.

Cambian los viceministros.

Cambian los programas.

Cambian los libros.

Cambian los discursos.

Cambian las campañas políticas.

Pero el estudiante dominicano sigue llegando a los 15 años sin dominar competencias fundamentales.

Y eso significa que el problema no es solamente quién ocupa el Palacio Nacional.

Es cómo está diseñado y administrado el sistema educativo completo.

El 4% no puede convertirse en una excusa

La gran lección de los últimos años es que gastar más no garantiza aprender más.

El dinero es indispensable.

Pero no suficiente.

La propia evidencia de PISA 2025 muestra que todavía existen problemas de recursos humanos y materiales. El 41% de los estudiantes estaba en escuelas cuyos directores reportaron que la falta de materiales educativos dificultaba la enseñanza, mientras 43% estaba en centros donde la infraestructura física era un obstáculo. (OECD)

Pero hay otro problema:

El clima disciplinario.

En 2025, 40% de los estudiantes dominicanos reportó que el ruido y el desorden interrumpían la mayoría o todas las clases de ciencias, y 37% dijo que sus compañeros no escuchaban al profesor. (OECD)

Además, aproximadamente la mitad de los estudiantes dijo haber faltado al menos un día de clases durante las dos semanas anteriores a PISA, frente a 22% en promedio en la OCDE. (OECD)

Eso ya no se resuelve simplemente construyendo aulas.

La República Dominicana necesita dejar de confundir escolarización con educación

Tenemos más estudiantes dentro de las escuelas.

Tenemos más inversión.

Tenemos más infraestructura.

Tenemos más programas.

Tenemos más computadoras.

Tenemos más discursos sobre innovación.

Pero PISA está preguntando algo mucho más sencillo:

¿Qué saben hacer realmente nuestros estudiantes?

Y la respuesta sigue siendo preocupante.

En 2025, República Dominicana estuvo muy por debajo del promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. (OECD)

Eso debería producir una reacción nacional.

No partidaria.

Nacional.

Cuatro presidentes, una misma deuda

Leonel Fernández tuvo la oportunidad de construir las bases.

Hipólito Mejía tuvo la oportunidad de corregirlas.

Danilo Medina tuvo el 4% y la oportunidad de demostrar que una inversión histórica podía transformar los aprendizajes.

Luis Abinader tuvo la oportunidad de consolidar la mejoría registrada en 2022.

Y todavía estamos esperando.

Por eso la frase correcta quizá no sea que República Dominicana es un país de analfabetos funcionales.

La frase más difícil de refutar es esta:

República Dominicana es un país que lleva décadas escolarizando niños sin garantizar que aprendan lo que necesitan para desenvolverse como ciudadanos y trabajadores competentes.

Y eso tiene responsables políticos.

No necesariamente responsables penales.

No necesariamente responsables exclusivos.

Pero sí responsabilidad política.

Porque gobernar también significa responder por aquello que no se transforma.

Y después de décadas de promesas, miles de millones invertidos y cuatro presidentes que han pasado por el poder desde el inicio de este siglo, PISA 2025 acaba de entregarnos una conclusión incómoda:

El problema educativo dominicano no cambió de dueño. Cambió de presidente.

Y mientras tanto, los estudiantes siguen pagando la factura.

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