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La declaración de Deligne Ascención cambia la lectura de la carrera interna del Partido Revolucionario Moderno de cara a 2028

La declaración de Deligne Ascención cambia la lectura de la carrera interna del Partido Revolucionario Moderno de cara a 2028

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Administrador HES 1ADMINISTRADOR HES 1/08 SEPT DE 2026/1 MIN/visibility0 VISTAS
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No porque el PRM no hubiese anunciado anteriormente las primarias cerradas —eso ya estaba definido—, sino porque Ascención, desde una posición central dentro de la nueva dirección partidaria, acaba de reafirmar públicamente el método y el calendario: octubre de 2027, padrón cerrado y voto universal para escoger las candidaturas del partido, incluyendo la presidencial, salvo aquellas posiciones que sean objeto de acuerdos con organizaciones aliadas. (El Diario)

Y eso tiene una consecuencia política importante:

reduce considerablemente el espacio para construir una narrativa de que la candidatura presidencial del PRM puede definirse simplemente porque una figura aparece mejor posicionada en las encuestas o porque determinados sectores consideran que debe existir un consenso previo.

El juego, en principio, está definido.

Ahora habrá que ganar los votos.

Deligne no dejó demasiado espacio para la interpretación

La frase fundamental de Ascención es sencilla: el PRM va a octubre de 2027 con primarias, padrón cerrado y voto universal para escoger sus candidatos. La excepción son las candidaturas que puedan surgir de acuerdos con partidos aliados. Incluso en esos casos, explicó, podría haber un proceso interno si los participantes deciden respaldar consensualmente a una persona. (El Diario)

Esto tiene una diferencia fundamental con decir:

"El PRM podría llegar a un consenso."

Claro que podría.

Pero el consenso tendría que producirse dentro de un escenario donde la primaria es el método establecido, no como una sustitución automática de la competencia.

Y esa distinción es políticamente enorme.

Porque una cosa es que los diferentes aspirantes concluyan voluntariamente que uno de ellos tiene las mejores condiciones y decidan apoyarlo.

Otra muy diferente es que la percepción pública, las encuestas o las declaraciones de dirigentes pretendan convertir ese resultado anticipado en una especie de mandato para evitar la votación.

Deligne acaba de recordar cuál es la regla del juego.

Y aquí está el problema para la estrategia de percepción

Durante los últimos meses hemos visto crecer dentro del PRM una narrativa alrededor del consenso.

Y hay que reconocer que el consenso sí funcionó para la renovación de la dirección partidaria.

Luis Abinader, Hipólito Mejía y otros sectores alcanzaron un acuerdo que terminó con una plancha única para dirigir el partido durante 2026-2028. Deligne Ascención quedó como primer vicepresidente, Juan Garrigó Mejía como secretario general y Gloria Reyes en Organización. (Noticias SIN)

Eso demuestra que el consenso es una herramienta real dentro del PRM.

Pero una cosa es elegir la dirección partidaria y otra escoger al candidato presidencial que enfrentará las elecciones nacionales de 2028.

Y ahí aparece la declaración de Deligne.

La candidatura presidencial tiene un mecanismo definido: primarias con padrón cerrado.

Por eso digo que esta declaración acorrala la estrategia de percepción de algunos sectores.

No la destruye.

No significa que el consenso sea imposible.

Pero sí limita la capacidad de construir la idea de que una encuesta, una tendencia mediática o una campaña de opinión puede convertir automáticamente a alguien en candidato sin pasar por las bases.

El padrón cambia completamente la ecuación

El PRM depositó ante la Junta Central Electoral un padrón de 1,551,727 afiliados, con paridad de género y un 40 % de jóvenes, según informó el partido. (Diario Libre)

Ese número es fundamental.

Porque el debate sobre la candidatura presidencial deja de ser únicamente:

¿Quién es más popular entre los dominicanos?

Y pasa a ser:

¿Quién puede convertir esa popularidad en votos dentro de 1.55 millones de militantes?

Son dos elecciones completamente diferentes.

Una encuesta nacional mide percepción.

Una primaria cerrada mide capacidad de organización, movilización y penetración dentro de una estructura partidaria.

Y ahí es donde algunos proyectos presidenciales pueden encontrarse con una realidad muy diferente de la que reflejan las encuestas nacionales.

David Collado tiene el mejor ejemplo de ese dilema

Las mediciones disponibles muestran a David Collado con una posición muy fuerte dentro del PRM.

La encuesta Gallup-Diario Libre publicada en mayo de 2026 lo colocaba claramente por encima de los demás aspirantes dentro de la simpatía perremeísta. (Diario Libre)

Y ACD Media volvió a registrar en agosto que Collado dominaba la competencia interna. (Diario Libre)

Eso es una ventaja enorme.

Pero no es una primaria ganada.

Y aquí está la diferencia que muchos pueden estar subestimando:

tener una alta valoración en una encuesta no equivale a controlar la movilización de 1.5 millones de militantes.

Son cosas relacionadas, pero no idénticas.

La estrategia de Collado tiene entonces una disyuntiva

Aquí hay que distinguir entre David Collado personalmente y personas de su entorno.

Collado no ha establecido públicamente, hasta donde está documentado, que pretenda sustituir la primaria por un consenso presidencial.

Pero dirigentes identificados con su entorno sí han promovido el consenso en distintos momentos.

En agosto, Kelvin Cruz, identificado con el equipo de Collado, planteó que la madurez y el entendimiento debían prevalecer para escoger la nueva dirección partidaria. (Noticias SIN)

Más recientemente, el dirigente Elías Báez pidió que el PRM escogiera a Collado por consenso como candidato presidencial, argumentando su posición favorable en las encuestas. (Proceso)

Ese tipo de planteamiento es políticamente lógico desde la perspectiva de quienes respaldan a Collado.

Si eres el que aparece primero en las encuestas, ¿para qué competir?

Pero desde la perspectiva de los demás aspirantes, la pregunta es exactamente la contraria:

Si existe una primaria, ¿por qué renunciar a competir?

Y ahí está el choque.

Carolina está jugando otro partido

Carolina Mejía ha sido mucho más explícita sobre la naturaleza del proceso.

En diciembre de 2025 dijo que estaba trabajando precisamente con estrategias dirigidas a un proceso interno con padrón cerrado y recordó que la fecha prevista para la convención interna sería el 3 de octubre de 2027. (Diario Libre)

Esto encaja con su estrategia.

Carolina no necesita ganar necesariamente la conversación nacional antes de tiempo.

Necesita construir una estructura interna capaz de convertir su liderazgo político y territorial en votos dentro del padrón.

Y ahí existe una diferencia importante entre ella y otros aspirantes.

Su proyecto está conectado con una estructura política que lleva años operando dentro del PRM.

Wellington Arnaud también entiende que la primaria es una batalla de estructura

El proyecto de Wellington Arnaud tiene una característica diferente.

Su fortaleza no depende exclusivamente de ser el candidato más conocido en una encuesta nacional.

Depende mucho más de organización territorial, dirigentes locales y capacidad de movilización.

Y eso adquiere valor cuando el universo electoral está cerrado.

Una primaria no se gana solamente con simpatía.

Se gana haciendo que el simpatizante:

  • esté inscrito;

  • sepa dónde votar;

  • tenga información sobre el proceso;

  • permanezca motivado;

  • llegue al centro de votación;

  • marque el candidato correcto.

Eso es maquinaria política.

Y esa maquinaria es mucho más difícil de medir en una encuesta.

Guido Gómez Mazara tiene todavía otra ventaja

Guido ya conoce lo que significa competir contra una maquinaria.

En las primarias de 2023 obtuvo 53,904 votos, equivalentes al 5.56 %, enfrentando a Luis Abinader, Ramón Alburquerque y Delia Ortiz. (Diario Libre)

Aquello no fue suficiente para competir por la candidatura.

Pero dejó una enseñanza:

Guido puede movilizar una base propia incluso cuando las condiciones parecen desfavorables.

Y ahora conoce mejor el terreno.

Por eso sería un error asumir que una primaria cerrada necesariamente será una simple carrera entre los tres nombres que más aparecen en las encuestas.

El número que Deligne puso sobre la mesa también es importante

Ascención recordó la capacidad de movilización del PRM y habló de aproximadamente 1.2 millones de militantes movilizados en el proceso de 2023.

Los datos oficiales de la JCE permiten precisar esa cifra: en las primarias presidenciales del PRM de octubre de 2023 votaron 1,026,047 personas, equivalente al 33.25 % del padrón de 3,086,136 inscritos. Luis Abinader obtuvo el 90.79 % de los votos. (Primarias 2023)

Esto es fundamental.

Porque demuestra que el tamaño del padrón no determina automáticamente la participación.

En 2023 había más de tres millones de inscritos, pero solamente votó aproximadamente un tercio.

Por eso, si en 2027 el padrón queda alrededor de 1.55 millones, la pregunta verdaderamente importante no será solamente cuántos militantes existen.

Será:

¿Cuántos irán a votar?

Y, sobre todo:

¿Cuál candidato podrá movilizar una mayor proporción de ellos?

El error sería confundir padrón con votos

Aquí quiero hacer una corrección importante a la radiografía que planteas.

Los porcentajes de 35 % para Wellington, 35 % para el eje institucional y 30 % para Collado pueden servir como una hipótesis de trabajo o una lectura política de las estructuras, pero no deben presentarse como una distribución comprobada del padrón de 1,551,727 afiliados.

No tenemos evidencia pública suficiente para afirmar que Wellington controla exactamente 35 %, que el sector institucional controla otro 35 % y que Collado controla 30 %.

Y hay una razón adicional:

un dirigente no "controla" automáticamente todos los militantes de los territorios donde tiene alcaldes, diputados o senadores aliados.

Una cosa es influencia.

Otra es estructura.

Otra es intención de voto.

Y otra, todavía diferente, es voto efectivamente depositado.

Para analizar seriamente la primaria hay que separar esas cuatro variables.

Pero la estructura sí importa

Eso no invalida tu tesis central.

Al contrario.

El padrón cerrado hace que la estructura territorial sea mucho más relevante.

El PRM tiene actualmente 1,551,727 afiliados registrados ante la JCE. (Diario Libre)

Si hipotéticamente participara el mismo 33.25 % que participó en la primaria presidencial de 2023, estaríamos hablando de alrededor de 516,000 votantes.

Y eso cambia completamente la matemática.

No se necesitaría convencer a 1.5 millones de personas.

Se necesitaría construir una coalición capaz de movilizar una mayoría de quienes efectivamente decidan votar.

Por eso, una estructura que consiga llevar a votar 100,000 militantes puede tener más valor en una primaria que una campaña digital que consiga millones de reproducciones.

Y aquí está el verdadero poder de la militancia

El voto cerrado tiene una característica:

reduce la influencia directa del electorado independiente.

Una persona puede simpatizar con Collado en una encuesta nacional, pero si no está en el padrón del PRM, su simpatía no se transforma en voto interno.

Eso beneficia a quienes tengan una organización partidaria eficiente.

Y perjudica a quienes dependan demasiado de la popularidad externa.

Por eso la pregunta para David Collado no debería ser:

"¿Cuánto marca Collado?"

La pregunta debería ser:

"¿Cuántos de esos simpatizantes están dentro del padrón y cuántos de ellos realmente irán a votar?"

Esa es la pregunta incómoda.

El verdadero campo de batalla será territorial

Con el padrón cerrado, Santo Domingo Este, Distrito Nacional, Santiago, San Francisco de Macorís, Mao, Santiago Rodríguez y las demás demarcaciones importantes no serán simplemente lugares donde los candidatos tengan seguidores.

Serán unidades de movilización electoral.

Cada alcalde.

Cada diputado.

Cada senador.

Cada regidor.

Cada dirigente municipal.

Cada presidente de comité.

Cada coordinador territorial.

Puede convertirse en una pieza de la maquinaria.

Y ahí es donde la estructura política empieza a tener un valor que una encuesta nacional no puede medir.

El PRM está construyendo dos elecciones simultáneas

En realidad, desde ahora existen dos competencias dentro del partido.

Primera:

La competencia por la percepción.

¿Quién aparece mejor?

¿Quién tiene mejor imagen?

¿Quién tiene menor rechazo?

¿Quién es más conocido?

¿Quién tiene mejor aceptación nacional?

Aquí David Collado tiene una ventaja evidente en las mediciones disponibles. (Diario Libre)

Segunda:

La competencia por la organización.

¿Quién tiene más dirigentes?

¿Quién tiene mayor penetración territorial?

¿Quién puede movilizar militantes?

¿Quién controla más equipos electorales?

¿Quién puede convertir una estructura política en votos?

Y aquí el panorama es mucho menos evidente.

Por eso la declaración de Deligne es políticamente importante

Deligne Ascención no solamente está describiendo un procedimiento electoral.

Está diciendo indirectamente:

"Organícense."

Porque si habrá primaria, todos los aspirantes tienen que prepararse para competir.

Y eso afecta a quienes pretendan ganar la candidatura desde una narrativa externa.

La encuesta puede ayudarte.

La prensa puede ayudarte.

Las redes sociales pueden ayudarte.

La popularidad puede ayudarte.

Pero el día de la primaria habrá una boleta.

Y en esa boleta solamente contará el voto de quien esté habilitado.

La "estrategia de percepción" queda acorralada

Aquí está, a mi juicio, el elemento más interesante de todo el asunto.

Si determinados sectores han intentado construir la percepción de que:

"David está primero en las encuestas, por tanto el PRM debería evitar una primaria y escogerlo por consenso",

la declaración de Deligne les complica la estrategia.

Porque la dirección partidaria acaba de reafirmar que el método será la primaria.

No significa que David no pueda terminar siendo candidato por consenso.

Podría.

Pero para que eso ocurra tendría que producirse un acuerdo político real entre los sectores.

No bastaría con repetir una encuesta.

No bastaría con decir que alguien está arriba.

No bastaría con convertir la preferencia nacional en una supuesta legitimidad interna.

Y aquí está la gran paradoja

Si Collado realmente posee una ventaja interna tan grande como sugieren algunas mediciones, la primaria debería ser una oportunidad para demostrarlo.

Si gana ampliamente, nadie podrá cuestionar la legitimidad de su candidatura.

Si no gana, entonces las encuestas nacionales habrán demostrado que pueden medir popularidad sin necesariamente medir estructura.

Por eso, desde el punto de vista institucional, la primaria puede ser incluso beneficiosa para el PRM.

Evita que el partido tenga que resolver la pregunta mediante una negociación entre cúpulas.

La militancia habla.

Y el resultado queda registrado.

La pregunta que viene ahora es otra

No es:

¿Habrá primaria?

Deligne acaba de responderla.

La pregunta ahora es:

¿Quién está realmente preparado para ganarla?

Porque una primaria con 1,551,727 afiliados no se gana solamente con popularidad.

Se gana con:

padrón + estructura + territorio + movilización + disciplina + recursos + narrativa + alianzas internas.

Y todavía falta una variable decisiva:

la capacidad de cada corriente para lograr que sus simpatizantes realmente voten.

El 2027 será el verdadero examen del PRM

El PRM acaba de entrar en una fase diferente.

La renovación de sus autoridades se resolvió mediante consenso y produjo una dirección encabezada por Luis Abinader, con Deligne Ascención como primer vicepresidente y Juan Garrigó Mejía y Gloria Reyes en posiciones centrales de la estructura. (Noticias SIN)

Pero ese consenso no puede extrapolarse automáticamente a la candidatura presidencial.

Porque la Presidencia de la República no es un cargo interno.

Es la candidatura que definirá quién intentará suceder políticamente a Luis Abinader en 2028.

Y ahí los intereses son mucho mayores.

Por eso, la declaración de Deligne Ascención aclara el juego interno.

El PRM va hacia una primaria.

El padrón será cerrado.

El voto será universal dentro de esa militancia.

Las encuestas tendrán importancia, pero no sustituirán la urna.

El consenso seguirá siendo posible, pero tendrá que ser un consenso verdadero.

Y eso, para mí, es precisamente lo que acorrala la estrategia de percepción de algunos sectores.

Porque desde ahora ya no basta con convencer al país de que determinado candidato es el favorito.

Hay que convencer a los perremeístas inscritos.

Y después hay que llevarlos a votar.

Ahí comienza la verdadera carrera presidencial del PRM.

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